lunes, 6 de enero de 2014

CONCLUSIONES

CONCLUSIONES
Al finalizar la presente investigación y tras la reflexión de importantes puntos contextuales, teóricos y metodológicos sobre la orientación familiar, el método psicodramático y el funcionamiento familiar, puedo concluir:
En primer lugar corroboro que la educación es una realidad que hoy en día se contempla no sólo como fin en sí misma, sino también, y cada vez con mayor convicción de la sociedad en general, como medio para remediar situaciones de desigualdad, pobreza, violencia, entre otras. Se admite que no hay avance humano, social, cultural, sin educación. Pero no sólo eso. Gracias al principio de educación permanente y al esfuerzo de los gobiernos por hacerlo realidad, se vive mejor y se disfruta con la educación. El desarrollo y progreso de la Humanidad está en manos de la educación, entendida ya, como permanente. La educación familiar entra de lleno en esta concepción de la educación, pudiendo los sistemas familiares verse beneficiados al abrirse cauces, con la intención de ofrecerles colaboración a nivel de personal, especialistas, recursos materiales, locales, etc. La educación no formal ha tomado hasta ahora la primacía en las actividades de la educación familiar.
Me parece fundamental que la educación formal se involucre cada vez más en la formación de educadores familiares. Desde el Sistema Educativo -en concreto desde la Universidad, Centros de investigación y de Estudios de Posgrado fundamentalmente-, tiene que haber mayor implicación en lo referente a la educación familiar. Desde la educación formal se realizan estudios de posgrado en la materia, y existe como optativa en algún plan de estudios superiores de Pedagogía y Psicopedagogía, aparte de Psicología. Pero creo que esa especialización debiera extenderse en escuelas Magisteriales y Normales, gracias a lo cual habría maestros capacitados para relacionarse con padres y familias, pudiendo influir y acompañarlos en su tarea educativa y desarrollo familiar con profesionalidad. También se contaría con profesores preparados para ser educadores y orientadores familiares.
Actualmente podemos observar una importante ruptura de las relaciones entre familia y escuela, cuando en las instituciones educativas la familia debiera ser bien recibida, apreciada y acogida, pero que en algunos casos no ha sido así, por prejuicios o miedos, comprobamos que se va tomando conciencia de la importancia que tiene la relación, comunicación y mensajes coherentes entre la familia y la escuela para poder realizar la tarea de educar a las personas de forma íntegra y armónica. Es en este punto donde entra la educación familiar, y especialmente el rubro de la Orientación Familiar para permitir a las familias espacios de reflexión y acompañamiento para la resolución de problemáticas cotidianas tanto al interior como de la relación que mantienen con el ambiente.
La presente investigación se realizó como una actividad integrada a una institución educativa, por lo que me resulta fundamental que siendo esta una entidad viviente, dinámica y susceptible de ser influida, se le motive mediante razonamientos y propuestas concretas y fundamentadas a incluir dentro de sus actividades sustantivas, especialmente la de vinculación programas de educación y orientación familiar, para que además de ser instituciones donde se instruye, preparen verdaderamente a sus comunidades para la vida. Me parece muy importante que desde los cuerpos de dirección y coordinación se generen los espacios por medio de los Orientadores, siendo estos quienes por medio del desarrollo de programas bien fundamentados quienes motiven tanto a los docentes como a los padres de familia para que se ofrezcan como educadores y orientadores familiares.
Es en el campo de la OF y con base en mi experiencia y formación académica y profesional previa que visualice la utilidad del Método Psicodramático a este campo, especialmente porque considera al ser humano de una manera integral, dinámica y profunda; siempre integrado desde su nacimiento a un grupo y sistema social, lo que implicaría que en este contexto, los psicodramatistas consideramos a la familia como un grupo social primario que sirve como fundamento para todo el desarrollo humano y social.
El punto de partida de la presente investigación, y que me sirvió de eje para la realización de está, fue la hipótesis de la posibilidad de aplicar el Método psicodramático a la OF, a partir de lo que reflexione sobre los fundamentos teórico-epistemológicos de ambos campos, y a plantear el presente como un estudio de naturaleza básica, en el que fuera posible la confrontación de esta idea en la realidad práctica de manera empírica. Dicha situación me permitió visualizar la manera en la que podría hacerlo, lo que me llevo al concepto de funcionamiento familiar, siendo este la capacidad con que las familias cumplen de manera adecuada o inadecuada sus funciones (Macías 1981), lo que me permitió comprender las características generales de como se estructuran y desenvuelven las familias de mi población objetivo.
En un primer momento, y para lograr lo anterior, me di a la tarea de realizar un estudio diagnóstico de las características del funcionamiento familiar de mi población objetivo, lo que constituyó una primera inmersión en esta. Los datos del estudio diagnóstico de la comunidad me mostraron que las familias con que pretendía trabajar presentaban deficiencias importantes en el funcionamiento familiar, especialmente en los rubros de percepción de la relación de pareja, comunicación, autonomía e independencia, así como una presencia moderada de violencia física o verbal.
Derivado del estudio diagnóstico de la población, me enfoqué a desarrollar un programa de OF que permitiera atacar las deficiencias encontradas. Dicho que intitule: “Taller de desarrollo de habilidades en el entorno familiar”.
Este programa estuvo diseñado para operar en los primeros dos niveles de la OF. Cuando estuvo terminado, uno de los retos más fuertes fue aplicarlo a la población objetivo, por lo que me enfoqué a establecer las redes necesarias con una institución educativa, ya que ésta es un centro de concentración cautiva de esta. Dicha actividad resulto altamente enriquecedora, ya que permitió despertar la consciencia de las autoridades escolares sobre la responsabilidad de la institución en el tema y la necesidad de su comunidad de recibir el apoyo.
En un principio el programa fue diseñado para ser aplicado con los padres de familia de los estudiantes, situación que resultó imposible debido a las características laborales de estos, o a la fractura existente entre ambas instituciones (familia y escuela), por lo que tuve que aplicarlo en población estudiantil, en la consciencia de que este grupo, aunque miembro de una familia, rara vez tiene la capacidad de toma de decisiones que propicien cambios significativos en el funcionamiento familiar, pero seguro que estaba emprendiendo una labor educativa para dos momentos, hacia los hijos, con la posibilidad de tomar posición es diferentes hacia su familia, y hacia los futuros esposos y padres, para que tengan una consciencia más profunda sobre las responsabilidades e implicaciones de cada rol.
El programa se aplicó en 12 sesiones, dos de las cuales fueron de pre y pos test, y las 10 restantes de trabajo psicodramático. El trabajo fue una experiencia profunda y reveladora para todos los participantes, incluido el que escribe, ya que permitió abrir un espacio de reflexión vivencial profunda, en el que los muchachos pusieron en juego sus memorias, emociones, deseos y posibilidades sobre lo que implica ser miembro de una familia, mientras que para mí, resulto altamente significativa, ya que me permitió entender con mayor profundidad las implicaciones y vivencias de los hijos en los tiempos actuales, los efectos, en muchos casos catastróficos en el desarrollo psicoemocional de los jóvenes como resultado del fuerte abandono al que han sido sometidos gracias al actual estilo de vida, comprobar que contrariamente a la creencia popular de que a los muchachos no les interesa nada de lo que tenga que ver con responsabilizarse sobre su vida y sus decisiones, ellos se encuentran más bien preocupados por ser mejores personas y no cometer los errores que sus padres han cometido, el problema es que no saben cómo pedir la ayuda, y al parecer los adultos no sabemos o no estamos dispuestos a escucharlos.
El programa permitió que los participantes, mediante la aplicación del método psicodramático y siguiendo las áreas del funcionamiento familiar descritas por Palomar (1998), visualizarán y posteriormente reflexionaran sobre sus vivencias y experiencias como miembros de su familia, tomando consciencia de los roles que representan, mencionando estos al final que el taller fue una experiencia muy dura y dolorosa, y que les había permitido aprender mucho sobre ellos mismos, sus familias, y las familias de los otros, lo que les permitiría tener mejores recursos para enfrenar posibles situaciones futuras a las que se pueden enfrentar.
Los resultados del instrumento aplicado mostraron que no hay cambios estadísticamente significativos en lo que se refiere a la percepción del funcionamiento familiar de los participantes. Un dato relevante que es contrario a las expectativas que tenía es que los resultados del postest, son más bajos que los obtenidos en el pretest, situación que interpretó como que los participantes después de la aplicación del programa, terminan no con una mejor percepción de cómo funciona su familia, pero si con una más real, lo que resulta un punto de partida sumamente importante que sirve como base para emprender un trabajo de cambio y mejora en esta, ya que no es posible dar pasos firmes cuando se desconoce la realidad sobre la que se pretende caminar.
Podemos resaltar que las áreas donde hubo movimientos más importantes fueron cohesión familiar (pretest 3.96, postest 3.75), reglas y apoyo en la familia (pretest 2.36, postest 2.15), roles y trabajo (pretest 2.36, postest 3.5), autoridad (pretest 4, postest 3.63) y violencia (pretest 1.77, postest 2.13). Esto significa que al terminar el programa perciben su familia menos unida, que existe una estructura de reglas más rígida y se brindan menos apoyo, que el trabajo y los roles están mejor distribuidos de lo que pensaban, visualizan a la autoridad menos impositiva, y aunque los niveles de violencia a los que han sido expuestos, lograron identificar que han recibido en algunos momentos también violencia verbal y psicológica en mucho mayor medida que la física, lo que según las estadísticas de las formas de violencia familiar prevalentes en nuestro país, resulta congruente con el estrato socioeconómico al que pertenece nuestra población.
En lo que se refiere a las sesiones del taller, las que me parece que fueron más significativas fueron: la sesión 2 (relación de pareja), la 3 (comunicación familiar), la 6 (tiempo compartido), la 8 (autonomía e independencia) y la 11 (violencia familiar).
En la sesión 2, en la que se trabajó sobre la relación de pareja, los participantes se confrontaron con el modelo imaginario de pareja, contra el que en realidad se presenta en sus familias, dicha situación se realizó mediante el trabajo sociodramático, dando como resultado una consciencia más profunda sobre los elementos presenten en una relación de pareja, lo necesario para que esta marche de manera constructiva y enriquecedora y un amplio panorama al visualizar y vivenciar distintos padrones de relación.
La referente a la comunicación familiar (la 3), se desarrolló con un dispositivo psicodramático, en el que a diferencia de la sesión anterior, aquí no se trabajó con una situación hipotética, sino con las vivencias personales, lo que inevitable mente los llevó a una implicación afectiva, se abrió una escena a partir de la elección de un protagonista, en la que fue posible trabajar sobre el patrón de comunicación entre hermanos, el rol de emisor y el de receptor, así como las condiciones y emociones que se despiertan cuando no es posible que éste sea efectivo.
En la sesión 6, donde se trabajó sobre el tiempo compartido, en ésta se modificó el programa, para trabajarlo a manera de grupo reflexivo, esto debido a una fuerte necesidad del grupo de “hablar” sobre la manera en que pasaban el tiempo con su familia, dicha modificación fue adecuada, ya que abrió la posibilidad de que los participantes reflexionaran sobre la distancia que existe entre ellos y sus padres, y cómo es posible que si les interesa mejorar la relación con ellos, pueden tomar medidas importante que les permitan romper la rutina familiar, permitiéndoles ser más flexibles y espontáneos tomando una postura propositiva para mejorar la calidad del poco tiempo que comparten entre sí.
La sesión 8 en la que se trabajo el tema de autonomía e independencia, fue especialmente dura y significativa. En esta se trabajo mediante el dispositivo psicodramático y se abrió una escena en el que una participante expuso su situación personal, en la que su padre ejerce un dominio impositivo sobre ella especialmente sobre los estudios universitarios que “debiera seguir”. En ésta se vieron reflejados todos los miembros del grupo, especialmente porque en muchas ocasiones han sentido que sus padres no los dejan crecer y emanciparse, y ejercen una autoridad impositiva sin siquiera escuchar sus deseos o argumentos. La sesión permitió que los jóvenes ensayaran de manera vivencial distintas estrategias para poder comunicar a sus padres sus necesidades y deseos, al tiempo que se resaltó que aunque el rol paterno es sumamente difícil por las responsabilidades educativas y de protección, resulta fundamental cultivar el equilibrio en las relaciones mediante el fomento de la interdependencia.
La sesión en la que se trabajo sobre la violencia (la 11), resultó ser altamente confortativa, ya que permitió a los participantes visualizar tipos de violencia que puede presentarse en la familia, de los cuales no tenían conocimiento y que en algunos casos habían sido receptores, situación que permitió una profunda reflexión en torno a la vivencia de haber sido en alguna o varias ocasiones receptores de violencia, así como la posibilidad de prevenirla dentro de las relaciones de pareja y con el resto de su familia.
El presente trabajo fue un primer ejercicio de aplicación del método psicodramático al campo de la orientación familiar, lo que resultó de suma riqueza para ambas disciplinas, pero no estuvo exento se señalamientos, ya que:
a. La población a la que se aplicó fue muy reducida.
b. La población a la que se aplicó perteneció solo a un segmento de población.
c. Los participantes no acudieron por iniciativa propia, sino que fueron motivados sin ser cohercionados por autoridades académicas a participar en el programa.
d. Por razones de tiempos de la presente investigación, de la institución en que se aplicó el programa y de recursos personales no fue posible dar seguimiento al impacto y alcances del programa en los participantes y sus familias.
e. El dispositivo de medición resultó sumamente rígido y limitado, ya que se perdió una importante cantidad de datos cualitativos.

Por lo que podemos extraer algunos señalamientos y recomendaciones:
Resulta indispensable la aplicación del programa a una población mucho más amplia y de distintos segmentos de población, para poder tener un panorama mucho más amplio y rico de experiencias y visiones familiares que puedan ser puestas en juego para el trabajo psicodramático.
Favorecer que el programa se aplique en espacios libres de autoridad institucional, favoreciendo que los participantes acudan por motivación propia, lo que desde mi perspectiva les permitirá desenvolverse con mucha mayor libertad, lo que les permitirá profundizar mucho más en el trabajo beneficiándose mas de este.
Para tener un panorama mucho mejor fundamentado del impacto del programa y sus posibilidades, resulta fundamental el desarrollo de estudios longitudinales, que permitan el seguimiento cercano del impacto y los alcances del programa en los participantes y sus familias.
Además de la utilización del instrumento de “Funcionamiento familiar” resulta indispensable que se lleve un registro más puntual de los contenidos y acontecimientos ocurridos sesión con sesión durante la aplicación del programa, situación que permitirá comprender de maneta profunda el impacto inmediato en los participantes así como la identificación de los aspectos a los que habría que dar seguimiento en los estudios longitudinales.
Con relación a la hipótesis planteada al principio de la investigación, que decía: “El método psicodramático es pertinente y eficiente para el trabajo dentro de la orientación familiar”, podemos mencionar que esta es aceptada, pero para que esto sea posible y se tenga un mayor y significativo alcance, es necesario en primera instancia que se dé una mayor difusión del psicodrama, para que cada vez sea mayor el número de profesionales de las Educación y Orientación familiar que se entrenan en éste.
Que sean estos profesionales entrenados quienes mediante el desarrollo de programas bien fundamentados, incidan en el acercamiento de las instituciones educativas y la familia, para que las primeras se presten como escenario donde se apliquen los programas, y las segundas se encuentren interesadas en participar, sabiendo que aunque el proceso no necesariamente es fácil, si redundará en una mejoría en la manera como funcionen.
Me parece que este trabajo resulta sumamente importante y enriquecedor para dos disciplinas que se enfocan a tareas bastante similares, ya que la OF tiene como encomienda mejorar el desarrollo y funcionamiento de las familias, mientras que el Psicodrama es un método psicoterapéutico que pretende el mejor desarrollo y adaptación de las personas en los grupos, de los grupos a las personas y a los sistemas microsociales y comunitarios, y de las comunidades e instituciones a la sociedad.
Me parece que los dos campos se enriquecen ampliamente tanto teórica como metodológicamente.
En lo que se refiere a la teoría, me parece que el psicodrama aporte importantes elementos a la OF para el estudio y abordaje de la dinámica familiar, como lo son los conceptos del factor E/C, la teoría del rol, entre otros, mientras que la OF, aporta la visión de un grupo social primario como la familia, así como los distintos niveles de abordaje, mismos a los que puede adaptarse perfectamente el método psicodramático para el trabajo familiar.

Metodológicamente, el psicodrama aporta técnicas concretas, bien descritas y probadas para el abordaje educativo y correctivo de la familia, mientras que la OF aporta la visión preventiva clarificando los límites en la profundidad e intensidad del trabajo.