CONCLUSIONES
Al
finalizar la presente investigación y tras la reflexión de
importantes puntos contextuales, teóricos y metodológicos sobre la
orientación familiar, el método psicodramático y el funcionamiento
familiar, puedo concluir:
En
primer lugar corroboro que la educación es una realidad que hoy en
día se contempla no sólo como fin en sí misma, sino también, y
cada vez con mayor convicción de la sociedad en general, como medio
para remediar situaciones de desigualdad, pobreza, violencia, entre
otras. Se admite que no hay avance humano, social, cultural, sin
educación. Pero no sólo eso. Gracias al principio de educación
permanente y al esfuerzo de los gobiernos por hacerlo realidad, se
vive mejor y se disfruta con la educación. El desarrollo y progreso
de la Humanidad está en manos de la educación, entendida ya, como
permanente. La educación familiar entra de lleno en esta concepción
de la educación, pudiendo los sistemas familiares verse beneficiados
al abrirse cauces, con la intención de ofrecerles colaboración a
nivel de personal, especialistas, recursos materiales, locales, etc.
La educación no formal ha tomado hasta ahora la primacía en las
actividades de la educación familiar.
Me
parece fundamental que la educación formal se involucre cada vez más
en la formación de educadores familiares. Desde el Sistema Educativo
-en concreto desde la Universidad, Centros de investigación y de
Estudios de Posgrado fundamentalmente-, tiene que haber mayor
implicación en lo referente a la educación familiar. Desde la
educación formal se realizan estudios de posgrado en la materia, y
existe como optativa en algún plan de estudios superiores de
Pedagogía y Psicopedagogía, aparte de Psicología. Pero creo que
esa especialización debiera extenderse en escuelas Magisteriales y
Normales, gracias a lo cual habría maestros capacitados para
relacionarse con padres y familias, pudiendo influir y acompañarlos
en su tarea educativa y desarrollo familiar con profesionalidad.
También se contaría con profesores preparados para ser educadores y
orientadores familiares.
Actualmente
podemos observar una importante ruptura de las relaciones entre
familia y escuela, cuando en las instituciones educativas la familia
debiera ser bien recibida, apreciada y acogida, pero que en algunos
casos no ha sido así, por prejuicios o miedos, comprobamos que se va
tomando conciencia de la importancia que tiene la relación,
comunicación y mensajes coherentes entre la familia y la escuela
para poder realizar la tarea de educar a las personas de forma
íntegra y armónica. Es en este punto donde entra la educación
familiar, y especialmente el rubro de la Orientación Familiar para
permitir a las familias espacios de reflexión y acompañamiento para
la resolución de problemáticas cotidianas tanto al interior como de
la relación que mantienen con el ambiente.
La
presente investigación se realizó como una actividad integrada a
una institución educativa, por lo que me resulta fundamental que
siendo esta una entidad viviente, dinámica y susceptible de ser
influida, se le motive mediante razonamientos y propuestas concretas
y fundamentadas a incluir dentro de sus actividades sustantivas,
especialmente la de vinculación programas de educación y
orientación familiar, para que además de ser instituciones donde se
instruye, preparen verdaderamente a sus comunidades para la vida. Me
parece muy importante que desde los cuerpos de dirección y
coordinación se generen los espacios por medio de los Orientadores,
siendo estos quienes por medio del desarrollo de programas bien
fundamentados quienes motiven tanto a los docentes como a los padres
de familia para que se ofrezcan como educadores y orientadores
familiares.
Es
en el campo de la OF y con base en mi experiencia y formación
académica y profesional previa que visualice la utilidad del Método
Psicodramático a este campo, especialmente porque considera al ser
humano de una manera integral, dinámica y profunda; siempre
integrado desde su nacimiento a un grupo y sistema social, lo que
implicaría que en este contexto, los psicodramatistas consideramos a
la familia como un grupo social primario que sirve como fundamento
para todo el desarrollo humano y social.
El
punto de partida de la presente investigación, y que me sirvió de
eje para la realización de está, fue la hipótesis de la
posibilidad de aplicar el Método psicodramático a la OF, a partir
de lo que reflexione sobre los fundamentos teórico-epistemológicos
de ambos campos, y a plantear el presente como un estudio de
naturaleza básica, en el que fuera posible la confrontación de esta
idea en la realidad práctica de manera empírica. Dicha situación
me permitió visualizar la manera en la que podría hacerlo, lo que
me llevo al concepto de funcionamiento familiar, siendo este la
capacidad con que las familias cumplen de manera adecuada o
inadecuada sus funciones (Macías 1981), lo que me permitió
comprender las características generales de como se estructuran y
desenvuelven las familias de mi población objetivo.
En
un primer momento, y para lograr lo anterior, me di a la tarea de
realizar un estudio diagnóstico de las características del
funcionamiento familiar de mi población objetivo, lo que constituyó
una primera inmersión en esta. Los datos del estudio diagnóstico de
la comunidad me mostraron que las familias con que pretendía
trabajar presentaban deficiencias importantes en el funcionamiento
familiar, especialmente en los rubros de percepción de la relación
de pareja, comunicación, autonomía e independencia, así como una
presencia moderada de violencia física o verbal.
Derivado
del estudio diagnóstico de la población, me enfoqué a desarrollar
un programa de OF que permitiera atacar las deficiencias encontradas.
Dicho que intitule: “Taller de desarrollo de habilidades en el
entorno familiar”.
Este
programa estuvo diseñado para operar en los primeros dos niveles de
la OF. Cuando estuvo terminado, uno de los retos más fuertes fue
aplicarlo a la población objetivo, por lo que me enfoqué a
establecer las redes necesarias con una institución educativa, ya
que ésta es un centro de concentración cautiva de esta. Dicha
actividad resulto altamente enriquecedora, ya que permitió despertar
la consciencia de las autoridades escolares sobre la responsabilidad
de la institución en el tema y la necesidad de su comunidad de
recibir el apoyo.
En
un principio el programa fue diseñado para ser aplicado con los
padres de familia de los estudiantes, situación que resultó
imposible debido a las características laborales de estos, o a la
fractura existente entre ambas instituciones (familia y escuela), por
lo que tuve que aplicarlo en población estudiantil, en la
consciencia de que este grupo, aunque miembro de una familia, rara
vez tiene la capacidad de toma de decisiones que propicien cambios
significativos en el funcionamiento familiar, pero seguro que estaba
emprendiendo una labor educativa para dos momentos, hacia los hijos,
con la posibilidad de tomar posición es diferentes hacia su familia,
y hacia los futuros esposos y padres, para que tengan una consciencia
más profunda sobre las responsabilidades e implicaciones de cada
rol.
El
programa se aplicó en 12 sesiones, dos de las cuales fueron de pre y
pos test, y las 10 restantes de trabajo psicodramático. El trabajo
fue una experiencia profunda y reveladora para todos los
participantes, incluido el que escribe, ya que permitió abrir un
espacio de reflexión vivencial profunda, en el que los muchachos
pusieron en juego sus memorias, emociones, deseos y posibilidades
sobre lo que implica ser miembro de una familia, mientras que para
mí, resulto altamente significativa, ya que me permitió entender
con mayor profundidad las implicaciones y vivencias de los hijos en
los tiempos actuales, los efectos, en muchos casos catastróficos en
el desarrollo psicoemocional de los jóvenes como resultado del
fuerte abandono al que han sido sometidos gracias al actual estilo de
vida, comprobar que contrariamente a la creencia popular de que a los
muchachos no les interesa nada de lo que tenga que ver con
responsabilizarse sobre su vida y sus decisiones, ellos se encuentran
más bien preocupados por ser mejores personas y no cometer los
errores que sus padres han cometido, el problema es que no saben cómo
pedir la ayuda, y al parecer los adultos no sabemos o no estamos
dispuestos a escucharlos.
El
programa permitió que los participantes, mediante la aplicación del
método psicodramático y siguiendo las áreas del funcionamiento
familiar descritas por Palomar (1998), visualizarán y posteriormente
reflexionaran sobre sus vivencias y experiencias como miembros de su
familia, tomando consciencia de los roles que representan,
mencionando estos al final que el taller fue una experiencia muy dura
y dolorosa, y que les había permitido aprender mucho sobre ellos
mismos, sus familias, y las familias de los otros, lo que les
permitiría tener mejores recursos para enfrenar posibles situaciones
futuras a las que se pueden enfrentar.
Los
resultados del instrumento aplicado mostraron que no hay cambios
estadísticamente significativos en lo que se refiere a la percepción
del funcionamiento familiar de los participantes. Un dato relevante
que es contrario a las expectativas que tenía es que los resultados
del postest, son más bajos que los obtenidos en el pretest,
situación que interpretó como que los participantes después de la
aplicación del programa, terminan no con una mejor percepción de
cómo funciona su familia, pero si con una más real, lo que resulta
un punto de partida sumamente importante que sirve como base para
emprender un trabajo de cambio y mejora en esta, ya que no es posible
dar pasos firmes cuando se desconoce la realidad sobre la que se
pretende caminar.
Podemos
resaltar que las áreas donde hubo movimientos más importantes
fueron cohesión familiar (pretest 3.96, postest 3.75), reglas y
apoyo en la familia (pretest 2.36, postest 2.15), roles y trabajo
(pretest 2.36, postest 3.5), autoridad (pretest 4, postest 3.63) y
violencia (pretest 1.77, postest 2.13). Esto significa que al
terminar el programa perciben su familia menos unida, que existe una
estructura de reglas más rígida y se brindan menos apoyo, que el
trabajo y los roles están mejor distribuidos de lo que pensaban,
visualizan a la autoridad menos impositiva, y aunque los niveles de
violencia a los que han sido expuestos, lograron identificar que han
recibido en algunos momentos también violencia verbal y psicológica
en mucho mayor medida que la física, lo que según las estadísticas
de las formas de violencia familiar prevalentes en nuestro país,
resulta congruente con el estrato socioeconómico al que pertenece
nuestra población.
En
lo que se refiere a las sesiones del taller, las que me parece que
fueron más significativas fueron: la sesión 2 (relación de
pareja), la 3 (comunicación familiar), la 6 (tiempo compartido), la
8 (autonomía e independencia) y la 11 (violencia familiar).
En
la sesión 2, en la que se trabajó sobre la relación de pareja, los
participantes se confrontaron con el modelo imaginario de pareja,
contra el que en realidad se presenta en sus familias, dicha
situación se realizó mediante el trabajo sociodramático, dando
como resultado una consciencia más profunda sobre los elementos
presenten en una relación de pareja, lo necesario para que esta
marche de manera constructiva y enriquecedora y un amplio panorama al
visualizar y vivenciar distintos padrones de relación.
La
referente a la comunicación familiar (la 3), se desarrolló con un
dispositivo psicodramático, en el que a diferencia de la sesión
anterior, aquí no se trabajó con una situación hipotética, sino
con las vivencias personales, lo que inevitable mente los llevó a
una implicación afectiva, se abrió una escena a partir de la
elección de un protagonista, en la que fue posible trabajar sobre el
patrón de comunicación entre hermanos, el rol de emisor y el de
receptor, así como las condiciones y emociones que se despiertan
cuando no es posible que éste sea efectivo.
En
la sesión 6, donde se trabajó sobre el tiempo compartido, en ésta
se modificó el programa, para trabajarlo a manera de grupo
reflexivo, esto debido a una fuerte necesidad del grupo de “hablar”
sobre la manera en que pasaban el tiempo con su familia, dicha
modificación fue adecuada, ya que abrió la posibilidad de que los
participantes reflexionaran sobre la distancia que existe entre ellos
y sus padres, y cómo es posible que si les interesa mejorar la
relación con ellos, pueden tomar medidas importante que les permitan
romper la rutina familiar, permitiéndoles ser más flexibles y
espontáneos tomando una postura propositiva para mejorar la calidad
del poco tiempo que comparten entre sí.
La
sesión 8 en la que se trabajo el tema de autonomía e independencia,
fue especialmente dura y significativa. En esta se trabajo mediante
el dispositivo psicodramático y se abrió una escena en el que una
participante expuso su situación personal, en la que su padre ejerce
un dominio impositivo sobre ella especialmente sobre los estudios
universitarios que “debiera seguir”. En ésta se vieron
reflejados todos los miembros del grupo, especialmente porque en
muchas ocasiones han sentido que sus padres no los dejan crecer y
emanciparse, y ejercen una autoridad impositiva sin siquiera escuchar
sus deseos o argumentos. La sesión permitió que los jóvenes
ensayaran de manera vivencial distintas estrategias para poder
comunicar a sus padres sus necesidades y deseos, al tiempo que se
resaltó que aunque el rol paterno es sumamente difícil por las
responsabilidades educativas y de protección, resulta fundamental
cultivar el equilibrio en las relaciones mediante el fomento de la
interdependencia.
La
sesión en la que se trabajo sobre la violencia (la 11), resultó ser
altamente confortativa, ya que permitió a los participantes
visualizar tipos de violencia que puede presentarse en la familia, de
los cuales no tenían conocimiento y que en algunos casos habían
sido receptores, situación que permitió una profunda reflexión en
torno a la vivencia de haber sido en alguna o varias ocasiones
receptores de violencia, así como la posibilidad de prevenirla
dentro de las relaciones de pareja y con el resto de su familia.
El
presente trabajo fue un primer ejercicio de aplicación del método
psicodramático al campo de la orientación familiar, lo que resultó
de suma riqueza para ambas disciplinas, pero no estuvo exento se
señalamientos, ya que:
a.
La población a la que se aplicó fue muy reducida.
b.
La población a la que se aplicó perteneció solo a un segmento de
población.
c.
Los participantes no acudieron por iniciativa propia, sino que fueron
motivados sin ser cohercionados por autoridades académicas a
participar en el programa.
d.
Por razones de tiempos de la presente investigación, de la
institución en que se aplicó el programa y de recursos personales
no fue posible dar seguimiento al impacto y alcances del programa en
los participantes y sus familias.
e.
El dispositivo de medición resultó sumamente rígido y limitado, ya
que se perdió una importante cantidad de datos cualitativos.
Por
lo que podemos extraer algunos señalamientos y recomendaciones:
Resulta
indispensable la aplicación del programa a una población mucho más
amplia y de distintos segmentos de población, para poder tener un
panorama mucho más amplio y rico de experiencias y visiones
familiares que puedan ser puestas en juego para el trabajo
psicodramático.
Favorecer
que el programa se aplique en espacios libres de autoridad
institucional, favoreciendo que los participantes acudan por
motivación propia, lo que desde mi perspectiva les permitirá
desenvolverse con mucha mayor libertad, lo que les permitirá
profundizar mucho más en el trabajo beneficiándose mas de este.
Para
tener un panorama mucho mejor fundamentado del impacto del programa y
sus posibilidades, resulta fundamental el desarrollo de estudios
longitudinales, que permitan el seguimiento cercano del impacto y los
alcances del programa en los participantes y sus familias.
Además
de la utilización del instrumento de “Funcionamiento familiar”
resulta indispensable que se lleve un registro más puntual de los
contenidos y acontecimientos ocurridos sesión con sesión durante la
aplicación del programa, situación que permitirá comprender de
maneta profunda el impacto inmediato en los participantes así como
la identificación de los aspectos a los que habría que dar
seguimiento en los estudios longitudinales.
Con
relación a la hipótesis planteada al principio de la investigación,
que decía: “El método psicodramático es pertinente y eficiente
para el trabajo dentro de la orientación familiar”, podemos
mencionar que esta es aceptada, pero para que esto sea posible y se
tenga un mayor y significativo alcance, es necesario en primera
instancia que se dé una mayor difusión del psicodrama, para que
cada vez sea mayor el número de profesionales de las Educación y
Orientación familiar que se entrenan en éste.
Que
sean estos profesionales entrenados quienes mediante el desarrollo de
programas bien fundamentados, incidan en el acercamiento de las
instituciones educativas y la familia, para que las primeras se
presten como escenario donde se apliquen los programas, y las
segundas se encuentren interesadas en participar, sabiendo que aunque
el proceso no necesariamente es fácil, si redundará en una mejoría
en la manera como funcionen.
Me
parece que este trabajo resulta sumamente importante y enriquecedor
para dos disciplinas que se enfocan a tareas bastante similares, ya
que la OF tiene como encomienda mejorar el desarrollo y
funcionamiento de las familias, mientras que el Psicodrama es un
método psicoterapéutico que pretende el mejor desarrollo y
adaptación de las personas en los grupos, de los grupos a las
personas y a los sistemas microsociales y comunitarios, y de las
comunidades e instituciones a la sociedad.
Me
parece que los dos campos se enriquecen ampliamente tanto teórica
como metodológicamente.
En
lo que se refiere a la teoría, me parece que el psicodrama aporte
importantes elementos a la OF para el estudio y abordaje de la
dinámica familiar, como lo son los conceptos del factor E/C, la
teoría del rol, entre otros, mientras que la OF, aporta la visión
de un grupo social primario como la familia, así como los distintos
niveles de abordaje, mismos a los que puede adaptarse perfectamente
el método psicodramático para el trabajo familiar.
Metodológicamente,
el psicodrama aporta técnicas concretas, bien descritas y probadas
para el abordaje educativo y correctivo de la familia, mientras que
la OF aporta la visión preventiva clarificando los límites en la
profundidad e intensidad del trabajo.